Las flores y plantas contienen una complejidad formal que difícilmente puede replicarse de manera artificial: estructuras irregulares, variaciones de color, transparencias, fragilidad. Incorporarlas al diseño permite introducir una capa orgánica real, no simulada.

Además, el prensado añade una dimensión conceptual interesante: habla de tiempo, de transformación y de conservación. Lo que antes estaba vivo pasa a otro estado, manteniendo su forma pero cambiando su naturaleza.

Aunque es una técnica accesible, hay ciertos aspectos clave para obtener buenos resultados.

1. Elegir el momento adecuado

Las flores deben recogerse en su mejor estado:

  • recién abiertas
  • sin humedad (evitar recogerlas mojadas o tras la lluvia)
  • sin manchas o deterioro

Cuanto mejor esté la flor en origen, mejor será el resultado final.

2. Selección de especies

No todas las plantas se comportan igual al prensarse.

Funcionan especialmente bien:

  • flores planas (margaritas, pensamientos)
  • hojas finas
  • pequeñas ramas

Las flores con mucho volumen (como rosas muy cerradas) requieren más preparación o tienden a deformarse.

3. Preparación antes del prensado

Antes de colocar la planta:

  • limpia restos de tierra o humedad
  • si es necesario, separa pétalos o abre ligeramente la flor
  • decide la forma final (una vez prensada no se podrá modificar)

Este paso es importante porque estás definiendo la “composición” desde el inicio.

4. El prensado

Método básico:

  1. Coloca la flor entre dos papeles absorbentes (papel de cocina o papel secante)
  2. Introduce todo dentro de un libro o prensa
  3. Añade peso encima

Es importante:

  • que la flor quede bien extendida
  • que no haya pliegues no deseados
  • que el papel absorba la humedad

5. Tiempo de secado

El proceso puede tardar entre 1 y 3 semanas, dependiendo del tipo de planta.

Durante este tiempo:

  • cambia el papel cada pocos días al principio
  • mantén el conjunto en un lugar seco

La paciencia es clave: acelerar el proceso suele empeorar el resultado.

6. Conservación

Una vez prensadas:

  • manipúlalas con cuidado (son frágiles)
  • guárdalas en seco y sin luz directa
  • si se van a usar en diseño, puedes escanearlas o fotografiarlas para trabajar en digital

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